| La paz: ese regreso ya sin nuevas salidas. Melancólica y rubia, la paz. Y lo completo. La calma redonda de la naturaleza. Mas si a veces miramos los barcos en los puertos y ¡ah las hojas que tiemblan cuando sopla la brisa! debemos ser cautos. No nos perdonarían los dioses si otra vez pensáramos que acaso existen otros dioses, quizá otros paraísos, y otros puertos posibles, y otras navegaciones. |
lunes, 9 de marzo de 2009
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