
Soñé algo que jamás pensé soñar...
Pensé que tus labios rozarian los míos
Pero ni en mis sueños los he conseguido
No puedo soñar que te he perdido
Hoy te desafío a que vengas aquí conmigo

Osar, temer, amar y aborrecerse,
alegre con la gloria atormentarse;
de olvidar los trabajos olvidarse;
entre llamas arder, sin encenderse;
con soledad entre las gentes verse,
y de la soledad acompañarse;
morir continuamente; no acabarse;
perderse, por hallar con qué perderse;
ser Fúcar de esperanza sin ventura,
gastar todo el caudal en sufrimientos,
con cera conquistar la piedra dura,
son efectos de Amor en mis lamentos;
nadie le llame dios, que es gran locura,
que más son de verdugo sus tormentos.
(Francisco de Quevedo).
| La paz: ese regreso ya sin nuevas salidas. Melancólica y rubia, la paz. Y lo completo. La calma redonda de la naturaleza. Mas si a veces miramos los barcos en los puertos y ¡ah las hojas que tiemblan cuando sopla la brisa! debemos ser cautos. No nos perdonarían los dioses si otra vez pensáramos que acaso existen otros dioses, quizá otros paraísos, y otros puertos posibles, y otras navegaciones. |